GACETA JURIDICA

martes, 13 de diciembre de 2011

EL GUADALUPANISMO COMO SIGNO DE IDENTIDAD NACIONAL

Esta referencia no es una clase de Catequesis ni consiste en vituperar las creencias religiosas de otros. Es una reflexión sencilla del significado e importancia de la Virgen de Guadalupe en la Identidad nacional. El enfoque no se refiere a las apariciones (mariofonías), ni al mensaje Guadalupano, ni a la señal de las rosas y de la imagen pintada, ni a las acciones de Juan Diego sino exclusivamente a la devoción popular de la Virgen de Guadalupe
En primer lugar es necesario separar este símbolo de la Institución de la Iglesia Católica para comprender el enfoque de estos pensamientos. En efecto, esta institución religiosa ha tenido su importancia en el desarrollo de nuestra cultura y de nuestra civilización, los misioneros y el clero en general, ha influido de modo directo tanto en la historia política nacional como en nuestra sociedad. Pero esas reflexiones ni valoran ni menosprecian estos hechos.
Dos. Es necesario comprender que desde la doctrina y los dogmas eclesiásticos, la veneración a los santos es subordinada a la adoración divina y  por lo tanto son dos entes distintos, situación que no se aplica desde el enfoque de este análisis.
Tercero. Aun cuando pueda tratarse de la referencia de un ser espiritual, respetuosamente se aclara que el discurso no se refiere a la María, la madre de Jesucristo el Nazareno en lo personal, cuanto al significado de la imagen de Guadalupe en la cultura mexicana.
Cuarto. Tampoco es un discurso que pretenda demostrar o suponer la verdad científica o no de las apariciones del Tepeyac, de las narraciones del NICAN MOPOHUA de Antonio Valeriano.
Hechas estas aclaraciones, que en resumen consisten en que no se pretende hacer apología o crítica del clero nacional ni se pretende instruir en conceptos religiosos ni las referencias del Guadalupanismo se aplica al ser que en verdad representa, ni cuestiona sobre la verdad o no de los hechos que supone, se proponen las siguientes premisas:

Aspectos positivos:
  1. El Guadalupanismo es un símbolo de identidad nacional, tanto de los mexicanos en el extranjero como entre los mismos connacionales. En efecto, muchos han tenido la experiencia de viajar a otros países y recordar la tierra natal al ver una imagen guadalupana. De hecho, esta imagen se encuentra presente en innumerables negocios, hogares, talleres y lugares en donde hay mexicanos. Estas costumbres se extienden en todo el territorio nacional hasta los lugares más lejanos. Fue también la bandera de arranque en la lucha de la Independencia Nacional y motor de lucha de héroes y personajes que dejaron hasta su vida por un ideal nacional.
  2. Su devoción en origen, debe de inspirar valores y obras de bien. Es claro que la religión, en principio, pretende la superación personal, el bien social y la ejecución de acciones positivas. El caso de la devoción guadalupana siempre es cultivada por gente que al menos tiene la intención de comportarse bajo estos principios.
  3.  “Soy ateo, pero, eso sí, Guadalupano”. Este dicho popular refiere que esta imagen es tratada como símbolo de identidad nacional independientemente de los diferentes credos y formas de pensamiento. Aunque el significado formal de la imagen es contrario al escepticismo, al ateísmo y los cultos distintos al católico, no es menos cierto que también es aceptado en esta inculturación singular entre ambigua e irónica, entre sarcástica y divina.
  4. Su identidad se ha extendido para a la identificación de mexicanos como de latinoamericanos. Es innegable el hecho que la devoción popular mexicana haya influido en el fervor e idiosincrasia de muchas otras naciones. En particular ha sido también signo de identidad de innumerables grupos ahora llamados latinos.
  5. La cultura Guadalupana ha sido acompañada de piedad espiritual, conversión al bien de personas malvadas, de múltiples obras de misericordia y se ha plasmado en centros, eremitas, capillas, santuarios e iglesias para la oración como la actual basílica, en hospitales, albergues para personas pobres, ancianos, huérfanos y enfermos, comedores gratuitos, puentes, acueductos, talabarterías, tecnología en el campo hasta el desarrollo de escuelas,  universidades y centros de investigación.
  6. Fue la fuente de inspiración tanto en la lucha por la libertad del México naciente, como se puede ver en los primeros estandartes nacionales, como motivo de unión en la persecución religiosa en la época de Calles.

Aspectos negativos:
  1. Que haya sido identificado como símbolo en una guerra de índole político. En efecto, una cosa es la política y otra es la religión. Aun cuando fue la fuente inspiradora de innumerables logros de libertad social y política, también su imagen ha manipulado preferencias, privilegios y ventajas tanto de personas como de instituciones. 
  2. Que se le identifique necesariamente con otras religiosidades prehispánicas hasta el punto de afirmar que es la misma deidad Tonantzin. Este error es una moderna interpretación de la historia. Aun cuando el origen de la piedad popular y la devoción local fue claramente relacionada a los lugares sagrados de los indígenas, el credo guadalupano dista tanto en origen como en pretenciones, pues el credo católico se fundamenta en acontecimientos y argumentos provenientes del extranjero y las deidades nacionales son determinadas y expresamente identificadas al politeísmo de la época. En otras palabras, una cosa fue la piedad popular prehispánica y otra muy distinta la devoción cristiana.  Sin embargo, en los últimos años se ha desarrollado una nueva teoría conocida como la TEOLOGÍA INDIA,  que es un método de conocimiento que abunda en la imagen como códice azteca o amoxtli y que varios autores como Fernando de Alva utilizan para complementar al NICAN MOPOHUA en la sensibilidad local describiendo el rostro, la túnica, la flor del Tepeyac, el manto azul, las estrellas, el cielo azul obscuro, el resplandor del sol, y el moño negro como símbolo de NAHUI OLLIN (florecita de cuatro pétalos en su vientre), la luna, el broche de jade y el ángel.
  3. Que se le atribuyan características que no le corresponden como suplantar a su exclusiva devoción los poderes divinos. Es el caso de que ala Virgen de Guadalupe se le atribuyen prerrogativas que no corresponden al credo de origen. Así que es claro que hay una gran contradicción entre la creencia de un ser supremo, en el caso eclesial, el de un solo Dios todopoderoso y una criatura, por muy florida que esta sea. Cabe aclarar que no hay contradicción dogmática en el credo católico que la Guadalupana intercede y aboga por sus fieles es Dios mismo quien por sus ruegos realiza los milagros.
  4. Que se excluyan a otros mexicanos de otras creencias y que sea un tema polémico y objeto de división. Este es un fenómeno que con el tiempo se ha ido acentuando. En efecto, la intolerancia religiosa fue sesgada en el origen de la política nacional y con el tiempo la nación fue corrigiendo su rumbo, pero tampoco se puede negar que en la actualidad que en la libertad de expresión las creencias religiosas son fuertemente vetadas.
  5. Que se haya derivado de su culto mucho poder al clero. Es innegable la intervención del poder eclesiástico en el desarrollo nacional. El poder económico de la Iglesia en la época de la colonia fue extremadamente ventajoso lo que la posicionó en una situación verdaderamente privilegiada hasta la época dela desamortización de sus bienes, dando origen a instituciones jurídicas tan importantes como el Registro Civil.
  6. Su culto y veneración ha sido signo de intolerancia religiosa.
a) Tanto para su veneración en las órdenes de Morelos para declarar por indevoto y traidor a la nación el que reconvenido por tercera vez no de culto ala Virgen de Guadalupe y se decrete a modo constitucional la celebración devocional en todos los pueblos.
b) Como para su persecución como lo cuenta la crónica de José Sánchez del Río:

El 10 de febrero de 1928, como a las 6 de la tarde, lo sacaron del templo y lo llevaron al cuartel del Refugio. A las 11 de la noche llegó la hora suprema. Le desollaron los pies con un cuchillo, lo sacaron del mesón y lo hicieron caminar a golpes hasta el cementerio. Los soldados querían hacerlo apostatar a fuerza de crueldad, pero no lo lograron”. Dice el cronista: “Dios le dio fortaleza para caminar, gritando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe”. Y continúa: “Ya en el panteón, preguntó cuál era su sepultura, y con un rasgo admirable de heroísmo, se puso de pie al borde de la propia fosa, para evitar a los verdugos el trabajo de transportar su cuerpo. Acto seguido, los esbirros se abalanzaron sobre él y comenzaron a apuñalarlo. A cada puñalada gritaba de nuevo:  "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!". En medio del tormento, el capitán jefe de la escolta le preguntó, no por compasión, sino por crueldad, qué les mandaba decir a sus padres, a lo que respondió José:  "Que nos veremos en el cielo. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!". Mientras salían de su boca estas exclamaciones, el capitán le disparó a la cabeza, y el muchacho cayó dentro de la tumba, bañado en sangre” y el cronista añade “ y su alma volaba al cielo. Era el 10 de febrero de 1928. Sin ataúd y sin mortaja recibió directamente las paladas de tierra y su cuerpo quedó sepultado.
En conclusión, la Virgen de Guadalupe puede recordar a cualquier mexicano su historia y sus raíces. Su identidad y motivación como símbolo de la lucha por la Independencia es innegable. Se comprende su fuerza en el mandato de Don José María Morelos, entonces Capitán General de los Ejércitos Americanos y Vocal de la Suprema Junta Nacional Gubernativa del Reino, quien mandó “Que en todos los pueblos del reino, especialmente los del Sud de esta América Septentrional, se continúe la devoción de celebrar una misa el día 12 de cada mes, en honra y gloria de la Santísima Virgen de Guadalupe”.

 Afirmemos con Elsa Cecilia Frost que el culto guadalupano, que tiene más de cuatrocientos cincuenta años de existencia, tiene una bibliografía, y por lo tanto una gran cantidad de costumbres nacionales tan abundantes que resulta inmanejable y que identifica el origen de todos los mexicanos y reconozcamos también que el Guadalupanismo bien aplicado, también ha promovido la atención de necesidades materiales morales y sociales de los mexicanos.
Esa fe que se enraizó tan profundamente, que ha ido forjando en el espíritu, las costumbres, el arte y la idiosincrasia de los mexicanos un rico patrimonio de amor de nuestro país y su historia y su cultura, sino que es también un medio de transmisión de valores para edificar un futuro de convivencia armónica y solidaria en la tolerancia religiosa.

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